En Atrani, encajado entre el mar y altas montañas, viven apenas mil personas que, sobre todo en temporada baja, se dedican a contemplar la vida pasar en total calma. Apenas nada ha cambiado allí durante los últimos 50 años.
A diferencia de Amalfi o Positano, el ‘dolce far niente’ cobra en Atrani su máxima expresión. Recorrer el centro histórico es una delicia, para desembocar en la Piazzetta Uberto, el vibrante corazón del pueblo y un sitio ideal para tomar algo.

Además del centro, tienes bonitas iglesias para recorrer, más plazas y unas preciosas vistas del mar Tirreno con unos acantilados impresionantes.
· Fuente: Agencias
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